MENORCA I, LA ISLA DE LOS MIL RINCONES

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Naturaleza en estado puro, calas vírgenes, faros centenarios, puertos bulliciosos, alegría y  desenfado, atardeceres al borde del mar, pueblos blancos…todo esto y una mezcla de tradición y modernidad es Menorca.

Hay tanto que contar sobre la isla más septentrional de las Baleares, la segunda en extensión y la tercera en población de todo el archipiélago que resulta difícil “arrancar” a escribir. Además, es complicado para mí describir  uno de los lugares más auténticos, genuinos y bonitos que he conocido. ¿Cómo transmitir tanta belleza y que,  quien no la conozca, pueda imaginar esta maravilla?

Desde luego yo no pensé que fuera “tanto”, pasar unos días allí era uno de mis sueños, y este verano logré cumplirlo.

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Playa de Cavallería

Los paisajes menorquinos son tan diversos: bosques frondosos, playas de dunas arenosas enmarcadas por pinares en el sur, acantilados donde la fuerza del mar ha esculpido grutas y cuevas increíbles y costa más agreste por la erosión del viento en la zona septentrional… Todo invita en Menorca a ponerse en “modo mindfulness”, como diría un amigo.

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Cala Galdana y Faro de Cavallería

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El norte fue la primera parte de la isla en formarse a partir de una placa tectónica, de hecho en Fornells se encuentran los sedimentos más antiguos de las Islas Baleares; en este municipio, la Tramuntana (viento del norte) origina un paisaje más seco y árido pero no por eso carente de atractivo, de hecho, sus calas vírgenes y rincones son excepcionales.

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Fornells

Menorca es una isla que enamora por sus bellos atardeceres, hay lugares ideales para poder disfrutarlos como el Cabo de Cavallería con su Faro, la popular Cova Den Xoroi, donde las colas para ver la puesta del sol recorren varias calles de Cala en Porter, Punta Nati o Es Castell, la localidad más al este de la isla, situada a la entrada de los muelles de Mahón, uno de los puertos naturales más grandes del mundo con más de seis kilómetros de longitud.

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Atardeceres en Cabo Caballería y Cova den Xoroi

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En los atardeceres de Menorca el sol va desapareciendo y tiñendo el cielo de un suave tono rosáceo. Es fascinante contemplar la puesta del sol en esta idílica isla, te hechiza, te hipnotiza de principio a fin, los escasos minutos en los que vas viendo el sol bajar en el horizonte son momentos en los que descubres la enorme belleza que, muchas veces, nos regala la naturaleza.

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Atardecer desde Cova den Xoroi

Enamorarse de Menorca es fácil, todo tiene un encanto especial: principalmente sus calas de aguas cristalinas y turquesas, como Turqueta, Macarella, Mitjana, Punta Prima, Cala Galdana y un largo etcétera; la mayoría vírgenes, la isla es Reserva de la Biosfera desde 1993 y no es fácil urbanizar alrededor de sus playas; en la costa norte es donde menos abundan las calas con servicios, su arena es más gruesa y oscura y la vegetación no es tan alta como en el sur. Un ejemplo es la playa de Cavallería, de arenas color anaranjado y singular belleza.

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Cala Turqueta

Muy cerca, se encuentra Fornells que cuenta con un faro en su punta más septentrional y una torre defensiva representativa de la arquitectura militar del siglo XIX, en la época de dominación inglesa con el fin de vigilar la entrada a su puerto y proteger el Castillo de San Antonio del desembarco de enemigos. Hoy es una preciosa localidad de veraneo con un puerto moderno repleto de restaurantes y tiendas donde ofrecen los productos  más típicos a los miles de turistas que la visitamos cada verano. En esta época, Menorca duplica su población, puede alcanzar los 200.000 habitantes, cuando en invierno no llega a los 92.000.

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Fornells desde su torre

En definitiva, esta pequeña isla repleta de hermosos tesoros de la naturaleza y otros productos de la mano del hombre merece una visita mínima de una semana, mejor dos si quieres verla al completo, y ni aun así. Doy fe de ello por el viaje que realicé este verano con Nieves y David, gracias por acompañarme en este recorrido tan maravilloso y gracias a Nines, “personal traveler” y viajera incansable, que nos organizó el veraneo en “un pis pas”. Como bien dice ella: cada viaje es una recompensa.

De Menorca vuelves repleto de recuerdos y sensaciones.

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Una caldereta de langosta es la mejor recompensa al final del  día

Kasti García. Sábado, 15 de septiembre

 

4 comentarios en “MENORCA I, LA ISLA DE LOS MIL RINCONES

  1. Javier Sánchez Bernal dijo:

    ¡Qué preciosidad! Me has transportado hasta Menorca, a pesar de que nunca he pisado sus encantos y, desde luego, me he quedado con ganas de más.

    Después de estas letras y de estas fotografías, un lugar de visita obligada. Gracias por hacerme sentir protagonista de tu viaje.

    Recuerdos desde la Buhardilla de Tristán 😉

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